EL
ABORTO; LA PROPUESTA A LA DESPENALIZACIÓN,
¿PECADO O REALIDAD SOCIAL?
El aborto. (Del lat.
abortus). m. Acción de abortar. || 2. Interrupción del embarazo por causas
naturales o deliberadamente provocadas.
Esta situación ha
generado desde hace un tiempo atrás, en un tema de profundas discusiones entre
los diferentes estratos sociales, no solo de Bolivia sino del mundo, hay quienes
desde las convicciones religiosas y morales, esgrimen la defensa de la vida
desde su concepción, y hay aquellos que plantean el derecho de las mujeres a
decidir.
Lo cierto es que; con
ley o sin ley los abortos se darán y se incrementaran de manera descontrolada,
y los riesgos de muerte de las embarazadas no cambiaran; Pero el punto aquí no
es la legalidad o no del Aborto, el
problema radica en los embarazos irresponsables, las concepciones forzadas y no
deseadas; la pregunta es: ¿qué Hacer?. Podemos decir que son necesarias
políticas públicas más agresivas en los campos de educación sexual desde la
niñez, en especial a los adolescentes, para prevenir o evitar los embarazos,
también podemos decir que las iglesias dejen de tratar este tema como un tabú y
condenarlo, y plantear lineamientos más reales y acordes a las épocas en las
que se vive, hay que dejar de ser inquisidores, de tal manera que las familias
y los directos involucrados no prefieran actuar en el anonimato y asumir su corresponsabilidad.
No voy a exponer las estadísticas ni los porcentajes sobre la
cantidad de embarazos precoces y no deseados,
de los abortos clandestinos y de la cantidad de niñas adolescentes que
murieron luego de una mala práctica abortiva
ni de los sin fin de problemas psico-sociales que atraviesan aquellas niñas
adolescentes que dan a luz y de los mismos niños abandonados y sin padres en su
desarrollo y crecimiento, como también de aquellas mujeres que decidieron
abortar y pudieron encarar la continuidad de sus vidas sin ningún problema.
Comprendo también y respeto los principios religiosos, pero no
acepto que estos sean impuestos a los demás bajo ningún tipo de amenaza divina o
de coerción institucional y creo que todavía existen temores y taras moralistas
muy extremas que no responden a las realidades de este tiempo. Por lo que me permito recordarles un pasaje
Bíblico “el que esté libre de pecado que
tire la primera piedra”, estamos por lo tanto, arrojándonos derechos
divinos para juzgar los actos humanos, considerando solamente conceptos de
derechos a la vida ajenos, que están consagrados en los derechos humanos, y en
la libertad que tiene cada ser humano a decidir sobre su cuerpo y sobre su
vida.
Cierto también es que la despenalización del aborto, no va cambiar las realidades ni va evitar los
embarazos, ni los creyentes y no creyentes no van aumentar ni van a disminuir
sus pecados divinos ni sus pecados humanos, ni los jóvenes adolescentes van disminuir sus relaciones sexuales, y así,
con o sin ley, no van cambiar las
estadísticas. Entonces el debate sobre el Aborto es estéril y no nos lleva más
que a un solo lugar y es ¿Cómo evitar los embarazos precoces, no deseados y
obligados?
Las responsabilidades ahora son compartidas, el estado como tal, en
todos sus niveles de Gobierno, las iglesias en su conjunto, los ateos o
agnósticos y así la sociedad en su conjunto; partiendo desde las y los
adolescentes, las madres y los padres de Familia, las instituciones de salud y
educación, los organismos no gubernamentales y las organizaciones
internacionales. La iniciativa algunos ya lo han tomado, entonces; nos toca
decidir y tomar acciones respecto a nuestro problema, la discusión no nos ayudará a
resolver el problema, solo a profundizar las diferencias y a
desencontrarnos como seres humanos y mientras tanto, perderemos el
tiempo y haremos perder el tiempo de los demás que ya están avanzando.
La idea está sobre la mesa, espero que las autoridades y hablo de
todas las autoridades del contexto social, religioso y político, empiecen a
tomar acciones para enfrentar el verdadero problema de los embarazos no
deseados que genera diversas consecuencias y una de ellas son los abortos. Por una vida plena y feliz.
El Propio; Hernán A. Guerrero A.
No hay comentarios:
Publicar un comentario