sábado, 1 de diciembre de 2012

Voto en BLANCO


Asqueados de la 'partidocracia'. La opción...… ¡EL VOTO EN BLANCO!
Es probable que usted esté harto, incluso más que harto de los políticos. Pero eso, créame, no le convierte en un antisistema; todo lo contrario, en un ciudadano, honesto, contribuyente elector muy cabreado. De hecho, el problema que más le preocupa, detrás de los servicios básicos; el agua, la energía eléctrica y la basura, es la clase política, Y motivos para el desencanto, ciertamente, no faltan. Nuestros “líderes” -y no sólo ellos: la mediocridad es un virus que carcome todos los niveles del entramado político-, lejos de alentar esa primavera democrática, parecen empeñados en ahondar más -si cabe-, la grieta que los aleja de la masa de potenciales votantes. No a todos por supuesto, un militante de probada fidelidad e inmune a los mangazos y oprobios del tránsfuga y a las traiciones ideales, en esta elección seguirá votando igual, por mucho que su líder -o precisamente por eso- eche toda la culpa a la oposición, sin el menor asomo de rubor o la más leve autocrítica Y un votante confeso del oficialismo, con tal de arrojar a los demás al fuego de la oposición, mirará hacia otro lado cuando Reynaldo García  pase de puntillas, sin mojarse ni arriesgar, sobre la sentencia Judicial, con el argumento de que quiere pensar y centrarse en "los verdaderos problemas de los ciudadanos", como si éstos fueran robots que, desprovistos de principios, ideales y memoria, sólo respondieran a estímulos económicos.
Entonces ¿Por qué conformarse con la tibieza de un Cahiguara, la necedad de un Aguilar,  la soberbia de un Pepe Gutiérrez  o peor aún con la astucia inescrupulosa de García, ¿Por qué resignarse a la abstención -legítima, pero poco comprometida- o a votar con la nariz tapada a un candidato con el único fin de cerrar el paso al candidato rival, tal vez más mediocre y corrupto que aquél?.
Pero, ¿qué salida tienen los ciudadanos asqueados de esta partidocracia que tiene poco menos que secuestrada nuestra democracia? ¿Cómo pueden expresar su rechazo a un sistema de partidos endogámico, de disciplina de voto, de adulación al líder, de cuentas opacas y de corrupción rampante?, en el que no siempre encuentran acomodo los más brillantes, sino los más dóciles y serviles al sistema y sus aparatos.
Leer a José Saramago “Ensayo sobre la lucidez” puede ser un buen antídoto contra la desesperanza para aquellos que, sintiéndose demócratas y queriendo ejercer su derecho al voto, no se ven representados por una clase política de la que, en general, abominan. "El sistema democrático tiene una bomba, y la bomba es el VOTO EN BLANCO. Un cambio democrático puede nacer del uso consciente, muy consciente, del VOTO EN BLANCO. Eso sería darle un susto, un susto tremendo al sistema electoral, un susto muy fuerte a la clase política con el voto en blanco. ¿Qué ocurriría, qué haría un gobierno si se encuentra con un alto porcentaje de votos en blanco?".
Esa es la pregunta: ¿Podría mirar hacia otro lado nuestra clase política y fingir que no ha pasado nada si los ciudadanos le dieran en las urnas un voto de castigo de esa magnitud? ¿Serían capaces los aparatos de los partidos de contener una marea de indignación cívica de tal calibre.
Asqueados de la 'partidocracia'. La opción...… ¡EL VOTO EN BLANCO!

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