domingo, 9 de octubre de 2011

LA JUSTICIA EN LA DEMOCRACIA ¿al servicio del poder político y económico?

La democracia es la ciencia de administrar poder, droga requerida para superar la anarquía de la sociedad y establecer un orden determinado.
Desde la instauración de la Democracia, la población en su mayoría y en especial las clases medias bajas, vienen soportando una serie de injusticias y atropellos, ya que la justicia es para el que tiene dinero y poder político, el sistema judicial ha ensayado una serie de cambios y maquillajes en los procedimientos y ha creado cada vez mas limitaciones de acceso a la justicia para el ciudadano honesto, que termina dejando en manos de la divina providencia aceptando así su destino, condicionando el futuro propio y el de sus hijos.
Los ejemplos de las injusticias a favor del poder y en contra del pueblo indefenso, está reflejado en los medios de comunicación todos los días, y cada vez son más alarmantes los hechos de corrupción, ya no solo en la administración pública sino dentro del sistema judicial que promete ir incrementándose cada día. Si bien es cierto en la época de las dictaduras la justicia estaba sometida a la dictadura; la cosa era clara, y si alguien se atrevía a defender los derechos ciudadanos sabía bien a que se atenía; y ahí están los exiliados, los desaparecidos, muertos y encarcelados.
Hoy la situación esta jodida y torcida, porque no sabes que intereses se mueven por detrás de la justicia ya no sabes si un juez administrará justicia apegado a la ley o si se someterá al poder económico o al poder político, y cada vez  nos sorprenden mas, por que para unos la ley es para cumplirla y hacerla cumplir, mientras que para algunos es mejor que la cumplan otros, de ahí nacen las famosas escusas y  recusas, instrumento judicial que no son nada más ni nada menos que la forma de encaminar para que la justicia sea injusta a los intereses del pueblo, pero sí de mucho beneficio para los que ostentan el poder.
Los jueces tienen un ámbito natural para ejercer su función jurisdiccional, pero también son seres humanos, propensos a la endemia;-la Corrupción- que acompaña el poder de traspasar  fronteras institucionales, fenómeno que hace parte del poder de los jueces. Un poder que no está en duda respecto al ejercicio de la justicia en esta democracia.
 La sociedad que cifra la esperanza en la autocontención del poder por quien lo detenta en cualquier ámbito, es frágil y vulnerable.

Las Constituciones rezuman cautela, son pródigas en advertencias y restricciones para quien recibe  poder, empeñadas en cercarlo de diques que sirvan de garantía a la democracia.
 El peligro que se cierne sobre la democracia bajo ciertos diseños de la jurisdicción constitucional, no proviene sólo del poder judicial, si no gozan de la autonomía para la designación de sus miembros; en ausencia de tal garantía el poder se traslada a quien tiene la capacidad real de determinar su elección y así, por este camino, la tridivisión del poder queda en latente estado de disponibilidad, pendiendo sobre ella una licencia discrecional para borrar temporalmente los límites entre las ramas del poder público. 
La sociedad no se realiza practicando el respeto por un solo valor; cuando se ha de resolver un conflicto de la jurisdicción laboral y de la seguridad social concurren la solidaridad, la igualdad, la libertad, la seguridad jurídica, la  justicia,  la integralidad; al juez no le está permitido ser abanderado de uno de ellos sacrificando los demás.
La democracia, es un orden político entre otros, el menos malo de todos, el que más se presta para dar cabida a las preferencias de la mayoría, a la defensa de los derechos de las minorías y a la negociación entre la pluralidad ideológica sin suprimir la libertad.
En un Estado democrático la legitimidad reside en que las autoridades constituidas emanan del acto electoral, entre ellas el Poder Legislativo del cual, y sólo del cual, emanan las normas vinculantes de obediencia obligatoria.
Desde luego, hay otros poderes y cuerpos que generan leyes, reglamentos y ordenanzas. El Poder Judicial emite sentencias, el Poder Ejecutivo Nacional y Departamental proclama decretos, el municipio produce ordenanzas y resoluciones que son ley obligatoria. Pero todas esas normas vinculantes se emiten en virtud de los poderes con los que la Legislatura faculta a cada uno de estos organismos. El poder de última instancia para hacer esto es el Órgano Legislativo, en nuestro caso La Asamblea Plurinacional.
No todas las democracias son iguales, ni debemos  limitarla a la elección y remoción de autoridades.                             CONTINUARA...

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